El plebiscito de 1989″Nosotros no vamos a entregar el Gobierno por puro gusto»

Luego del triunfo del NO en el plebiscito de 1988, una serie de reformas a la Constitución política de 1980 fueron sometidas a plebiscito para preparar el retorno de la democracia, siendo aprobadas meses antes de las elecciones presidenciales y parlamentarias.

El triunfo del No en el plebiscito de 1988 no sólo significó el rechazo a que el General Augusto Pinochet se perpetuara en el poder por un nuevo período presidencial de ocho años, sino también la posibilidad cierta de que la Concertación de Partidos por el No, convertida en Concertación de Partidos por la Democracia, llegara al poder en las siguientes elecciones presidenciales y parlamentarias fijadas para el 14 de diciembre de 1989.

Surgió entonces la necesidad de cumplir uno de los acuerdos a que se había llegado en 1985 cuando, en pleno período de movilización social, se firmó el Acuerdo para la Transición a la Plena Democracia, esto es, la reforma de la Constitución de 1980.

En efecto, los enclaves autoritarios establecidos por este texto limitaban seriamente el accionar de un eventual futuro gobierno democrático, hasta el punto de comprometer su gobernabilidad, frustrando la posibilidad de transitar efectivamente a una democracia plena.

En razón de que tanto el sistema electoral binominal como la existencia de senadores designados hacían en la práctica imposible alcanzar los quórums exigidos para su reforma, el plebiscito se convirtió en la única alternativa viable.

Mientras que el Ministro del Interior, Sergio Fernández, y la Unión Demócrata Independiente (UDI) se opusieron a la posibilidad de reformas constitucionales, tanto la Junta de Gobierno como Renovación Nacional (RN) se mostraron proclives. Esta pugna fue resuelta el 20 de octubre de 1988 con el nombramiento de Carlos Cáceres como nuevo Ministro del Interior.

Jaime Guzmán, Redactor de la Constitución de 1980

Por entonces, existían varias propuestas de reformas. A la plataforma de reformas a la Constitución de la Concertación, se sumó Renovación Nacional con un documento titulado «Proposiciones de Renovación Nacional para una Reforma de la Constitución de 1980».

Con el objeto de elaborar una propuesta consensuada, tanto la Democracia Cristiana como Renovación Nacional acordaron el 21 de diciembre de 1988 formar una Comisión Técnica. Aunque la Democracia Cristiana fue en un principio criticada por otros partidos de la Concertación, ésta finalmente se sumó a la Comisión.

En enero de 1989, la UDI presentó su propio «Proyecto de Reforma Constitucional», limitando las modificaciones al mínimo. El 11 de marzo, por su parte, el propio General Pinochet flexibilizó su postura, declarando su disposición a un número limitado de reformas.

En los días siguientes, Carlos Cáceres inició conversaciones con la Concertación, Renovación Nacional y la UDI, sin que gobierno y oposición pudiesen llegar a un acuerdo consensuado.

Finalmente, tras arduas negociaciones, el ministro Cáceres presentó a fines de mayo la propuesta de gobierno, la que fue aprobada por la Concertación, según se anunció públicamente el 1° de junio.

Las reformas sometidas a plebiscito el 30 de julio de 1989 fueron aprobadas con el 85,7 por ciento de los votos y fueron promulgadas como Ley 18.825 del 17 de agosto de 1989.

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